domingo, 27 de abril de 2014

La Lectura es nuestra amiga

Hola Lourdes que tal estas.

Esta vez no tienes que realizar ninguna actividad solo quiero que leas, porque para mí la lectura es una de las cosas que más me gustan hacer en mi tiempo libre.
Esta vez he elegido un fragmento de uno de mis libros favoritos de cuando pequeña Cipi de Mario Lodi trata sobre un pequeño pajarito que vive muchas aventuras.

Espero que te diviertas y que lo pases bien leyendo.

Un saludo.

                                           El nacimiento de Cipi

Había una vez un pueblecito que se extendía sobre el verde y al sol; en el pueblo había un palacio alto, alto y en el tejado del palacio, escondida bajo una teja, una gorriona incubaba sus tres huevecitos, sin abandonarlos nunca. Papá gorrión se encargaba de traerle comida, volando del nido al campo y del campo al nido, eligiendo para ella los granitos más tiernos y sabrosos y cuando se los llevaba le decía:
   -¡Ten paciencia! ¡Dentro de poco serás mamá!

Una hermosa mañana de primavera la gorriona oyó: "cric,cric..." entonces alzó las alas y vio que habían nacido los tres.
-¡Qué feliz soy!- exclamó y levantó el vuelo hacia el cielo azul junto a papá gorrión-.
Batió las alas entumecidas al sol cálido, después se elevó por encima de los aleros, más arriba de la aguja del campanario, cada vez más arriba, hacia el azul. Luego  se lanzó de nuevo a su nido y al pasar gritó a las nubes, al sol, a las golondrinas, a la cinta de plata que serpenteaba allá abajo, entre los prados verdes, a las florecillas y a las briznas de hierba, a los árboles que maduraban sus frutos y a los álamos que montaban la guardia junto al río.

-¡Han nacido! ¡Soy mamá! ¡Son tres!
De vuelta al nido les observó atentamente; ¡que guapos eran, aun sin plumas sus hijitos! Alargaban el cuello hacia su mamá abrían el pico la llamaban.
Uno el más chiquitín, era el más vivaracho; agitaba las alitas y daba vueltas de un lado para otro como si el nido fuera demasiado pequeño para él.Los hermanitos hacían: "cip, cip, cip", en cambio él gritaba "cipi,cipi,cipi" y no paraba nunca.

-¡Ya está le llamaremos Cipi!- dijo la mamá